Salud Integral

Comida feliz

En mi camino de la Nutrición, he encontrado un sin fin de mujeres adultas que desean cambiar sus hábitos alimenticios pero que traen con ellas ideas preconcebidas acerca de varios alimentos, tipo: ̈para mí es un martirio comer brócoli, eso no me lo pongas ̈ o ̈no hay forma de que coma calabaza, diario me la daba mi mamá y estoy traumada ̈, ̈en mi casa no se come el pimiento porque mi esposo lo alucina ̈, entre muchas otras.

Pero atrás de esos juicios hay un trasfondo y éste es meramente emocional. Un ejemplo muy común es que cuando estamos enfermas recordemos ese caldo de pollo que nos hacía nuestra mamá y nos sentíamos apapachadas o que unas paletas enchiladas recuerden momentos felices en la primaria. Se llama Comfort food y esa esa comida que trae consigo todo un sentimiento de nostalgia y añoranza.

Y así como podemos evocar buenos momentos con la comida, también nos puede llevar al otro lado. Como cuando por no terminarnos la verdura de la comida, nos perdíamos nuestra caricatura favorita o no podíamos salir a jugar.

Así fue como crecimos varias generaciones con prejuicios y poniéndole stickers mentales a la comida. Y esto es terrible tomando en cuenta de que mucha de la comida que consideramos de castigo o aburrida es justo la que es fundamental en el desarrollo de los niños en la primera infancia y lo peor es que ahora inconscientemente lo trasladamos a nuestros hijos.

Y la industria alimenticia lo sabe y desde hace décadas través de sus anuncios y empaques divertidos les da a conocer personajes atractivos a los ojos de los niños con el fin de comer ese yogur o cereal infestado de azúcar y colorantes. Y también muchos restaurantes y centros de esparcimiento para niños ofrecen paquetes para niños nuggets y jugos industrializados con nulo valor nutricional pero con ojos de catsup y boca de salchicha los hace llamativos para los más pequeños.

Pero ya es momento de salirnos de este círculo, ¿qué pasaría si desde nuestra casa comenzamos a fomentar las emociones positivas en nuestros hijos cuando de alimentos saludables se trata?

Les dejo algunos consejos que espero les sirvan como a mí, para construir memorias y momentos felices alrededor de comida rica y nutritiva:

  • Picnics. El cumple 4 de mi hijo fue con esa temática y llegó para quedarse en esta familia. Ahora aprovechamos cualquier oportunidad para organizar alguno, unos días son más elaborados que otros, pero él siempre participa en el proceso. Fomenta este tipo de actividades con tu familia, planeen juntos el menú, compren los alimentos, prepárenlos juntos y verán que se comerán esos pimientos sin respingar.

  • Conocimiento. No importa que edad tenga tu hijo, desde siempre debes informales acerca de los beneficios de consumir alimentos en su estado natural para crecer sanos y en equilibrio. Las más comunes es llevarlos al mercado para que vea las diferentes formas y colores, pero mucho mejor es que conozcan el origen de esos alimentos tomando clases de Huerto, visitando a huertos urbanos en la ciudad o mejor aún, ¡empezar su propio huerto en casa!

  • Confío en ti. Los niños desarrollarán su autonomía y autoestima al ver que sus padres confían en ellos y les dejan hacer tareas importantes de acuerdo a su edad. Una forma de fomentarla es involucrarlos siempre en la elaboración de sus alimentos no importa si tienen 1 o 6 años. Debes de tomar en cuenta sus capacidades motrices, al año te pueden ayudar a mezclar con las manos, a los 4 cortar plátano o papaya y a los 6 manzanas o pepinos e incluso a cocinar cosas sencillas en la estufa u hornear (claro, siempre con nuestra supervisión).

  • Master Chefcito. Una vez al mes preparen una receta un poco más elaborada, por ejemplo: unas galletas de avena o pastel de naranja. Cocinar no solo es básica para supervivencia sino también los reta a trabajar en equipo, a organizarse, a planificar e incrementar su imaginación.

Son ligeros cambios que puedes hacer y verás que pronto romperás esos patrones con los que creciste. A la vez que le dejarás el mejor legado a tus hijos al enseñarles que la comida saludable no es nuestra enemiga ni es un martirio comerla, sino que es indispensable para nuestro bienestar y que nos puede traer grandes alegrías, creando así generaciones más conscientes.

Por Gisela Suárez @giselawellness

Un comentario sobre “Comida feliz

  1. María Eugenia Monroy Veraza dice:

    Me parece muy valioso lo que comentas: la comida y las emociones. Es increíble la cantidad de sentimientos y de carga emocional que le metemos a los alimentos (no es gratuito que existan desórdenes relacionados con la alimentación), a mí me encantan las sobremesas (y me vale que la mesa esté echa un muladar si la plática está rica) pero mi mamá no puede quedarse sentada un instante y se pone a lavar y a recoger platos. También me parece padrísima la idea de crear rituales para establecer buenos hábitos alimenticios, no se me había ocurrido y es fundamental. ¡Gracias por tu texto!

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